SismoRed detecta, alerta y ayuda a localizar personas usando lo que ya tiene tu teléfono. Sin cuenta, sin servidor y con funciones que siguen sirviendo sin internet ni cobertura.
Por ahora, solo para Android
En un terremoto fuerte pueden fallar a la vez casi todas las cosas que usamos para pedir ayuda. Y quien más la necesita puede ser justo quien no puede usar el teléfono.
Las antenas se caen o se saturan, y las llamadas no salen.
Las alertas que llegan por la red dejan de llegar.
Sin luz se apagan también el router y el wifi de casa.
Alguien atrapado puede no alcanzar el teléfono, o no poder desbloquearlo.
SismoRed no depende de una red. Usa las piezas que cualquier teléfono Android lleva dentro, cada una para una parte del trabajo.
Diecinueve herramientas, agrupadas en tres trabajos. Casi ninguna arranca sola: esperan a que alguien las encienda o a que la alarma decida que hacen falta.
Con el teléfono apoyado, el acelerómetro vigila el suelo. De madrugada, tres segundos seguidos de movimiento despiertan a todos; de día solo pregunta si el sismo está confirmado.
Sirena aunque el móvil esté en silencio, linterna en morse y vibración. Y la alerta salta de teléfono en teléfono por sonido, sin internet y sin emparejar nada.
Si tras un terremoto no contestas a «¿estás bien?», el teléfono emite una señal Bluetooth con tu grupo sanguíneo y pasa a un pulso cada 12 s que aguanta mucho más.
Lo que pasa, en orden, cuando tu teléfono nota un terremoto. Debajo de cada paso, el dato técnico para quien lo quiera.
El teléfono, apoyado, detecta que el suelo se mueve. O le llega la alerta de otro teléfono o de Google.
Acelerómetro · desde 0,25 m/s²Suena la sirena aunque esté en silencio, destella la linterna y vibra. De madrugada, sin preguntar.
Canal de alarma de AndroidLa alerta salta a los teléfonos cercanos por sonido, sin internet y sin emparejar nada.
14,4–18,8 kHz · hasta 4 saltosSi contestas, se calla y sigue vigilando. Si no, empieza a pedir ayuda por ti.
60 s para contestarEmite tu señal y cambia la sirena por un pulso que gasta mucha menos batería.
Bluetooth Low Energy · pulso cada 12 sLos teléfonos se pueden avisar por sonido aunque no tengan internet.
Cada teléfono que oye la alerta la repite, hasta 4 saltos, y ahí se detiene para no rebotar sin fin. No hace falta emparejar nada ni que quede una antena en pie.
El listón se mueve con la situación: en una mesa vacía basta con 0,25 m/s², y en la mano sube a 2,16 porque una mano nunca está quieta. Si nota que lo sujetas, no dispara.
Una señal Bluetooth con tu nombre, tu grupo sanguíneo y tu estado, para que quien te encuentre sepa a quién busca. Solo con la alarma o el rescate activos.
Cada una dice en qué punto está. Una función experimental no es una capacidad garantizada, y la diferencia tiene que verse.
Vigila el suelo con el acelerómetro. Aún no ha detectado un terremoto real.
Tres segundos de suelo moviéndose despiertan a todos. Las horas las eliges tú.
Te cuenta los sismos que confirman el SGC y el EMSC. Apagado de fábrica.
Si te llega, la reparte por sonido a los teléfonos de alrededor.
Ensaya la cadena entera, sirena incluida, antes de que haga falta.
La alerta salta de teléfono en teléfono por sonido, hasta 4 saltos.
Suena por el canal de alarma, aunque el móvil esté en silencio.
SOS en morse, que se ve donde no se oye.
Para cuando el ruido lo tapa todo.
Tres pulsaciones de subir volumen piden ayuda con la pantalla bloqueada.
Una señal Bluetooth con tu grupo sanguíneo, solo con la alarma activa.
A pantalla completa y legible sin desbloquear el móvil.
La ficha completa a quien esté en tu misma red, sin internet.
Un pulso cada 12 s que se oye igual de lejos y dura mucho más.
Dice «te acercas» o «te alejas», nunca metros.
Eco, movimiento, respiración y barrido. Sin calibrar con golpes reales.
Apoyas el móvil en el hormigón y hablas: la voz viaja por el escombro.
Los sismos confirmados de los últimos siete días.
Lo importante de los últimos siete días, guardado solo en el móvil.
Las dos reglas del proyecto. Quien usa esto va a estar asustado y con prisa: un número inventado se cree igual que uno medido.
La pantalla de rescate enseñaba «31 h de autonomía», y la cifra salía de una multiplicación. Se quitó: ahora enseña la carga, que sí se mide. Por lo mismo, la búsqueda dice «te acercas», nunca metros.
No hay cuenta, ni servidor propio, ni telemetría. La ficha médica y el registro se guardan solo en el móvil, y el audio se analiza en memoria: nunca se graba.
Y cuándo. Todo está contado con detalle en la política de privacidad.
Tu nombre, tu grupo sanguíneo, tu estado y la última ubicación conocida, por radio, a quien esté a unos metros. Nunca enciende el GPS.
Solo con la alarma o el rescate activosTu estado y tu ficha a los dispositivos de tu misma red local. No pasa por internet.
Solo con la alarma o el rescate activosUn código de alerta en sonido. No lleva ningún dato tuyo.
Al dar la alarma o repetir la de otroUna consulta a los catálogos públicos del SGC y el EMSC. Tu ubicación no viaja: la distancia se calcula en el teléfono.
Solo si lo activas; apagado de fábricaUna pregunta a sismored.app o a GitHub: ¿hay versión nueva? No envía nada tuyo.
Una vez al díaSaberlo antes es parte de poder confiar en lo que sí hace.
Nadie sabe hacerlo. Detecta el que ya está pasando.
Si hay cobertura, llama. Esto es para cuando no la hay, o cuando no puedes marcar.
Una mano se mueve más que un terremoto. Vigila de verdad cuando está apoyado en algo.
Su acelerómetro no es un sismómetro: un M4 a cien kilómetros no le llega. Para lo lejano está el catálogo.
Probadas en teléfonos reales: vigilancia nocturna, malla acústica, sirena, linterna, vibración, atajo de volumen, baliza, ficha médica, ficha por Wi-Fi, modo rescate, búsqueda, simulacro, catálogo, panel de sismos y registro.
El detector sísmico, que nunca ha detectado un terremoto real; la alerta de Google, sin probar con una alerta real; y la sonda y el interfono, medidos solo con señales sintéticas.
Las alarmas en el reloj a través de Mi Fitness, una versión que se abra desde el navegador y la publicación en Google Play, todavía sin fecha.
Ninguna función se ha probado todavía en un terremoto real fuerte. Las pruebas se hacen con sacudidas provocadas y entre teléfonos de verdad. Lo que más falta no necesita programar: grabaciones de golpes reales sobre hormigón, hierro y tubería. Cómo ayudar
Configura tu ficha médica y deja preparada la app. Son unos minutos ahora para tenerla lista el día que haga falta.